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Miedo a la Oscuridad en los Niños (as)
20th Feb 2015Posted in: cuidado salud bebes Comments Off on Miedo a la Oscuridad en los Niños (as)
Miedo a la Oscuridad en los Niños (as)

Plantear juegos clásicos que impliquen vendarse los ojos o dejar encendida una luz tenue por la noche son algunas ideas para que los pequeños superen su miedo a la oscuridad
• Por CRISTIAN VÁZQUEZ

• 17 de enero de 2013

El miedo a la oscuridad se considera un temor evolutivo, una etapa normal del desarrollo de los niños. De hecho, uno de cada tres niños de entre tres y cinco años la teme. Esto no significa que no haya que hacer nada al respecto: se debe ayudar al niño a superarlo para que la noche sea un momento de descanso y no derive en una fobia más grave. Este artículo explica seis trucos y consejos para que puedan vencerlo: entre ellos, utilizar el juego, establecer rutinas que le tranquilicen y dejar encendida una luz tenue durante la noche.
El temor a la oscuridad forma parte de los miedos infantiles habituales, concluye una investigación conjunta de la Universidad de Murcia y la Universidad Miguel Hernández de Elche. Surge a partir de los 18 meses de vida, pero es más habitual que aparezca desde los tres o cuatro años, y se extiende hasta los ocho o nueve años, de forma general. Estos científicos explican que se trata de un miedo evolutivo, es decir, normal en el desarrollo del niño. De hecho, uno de cada tres niños de entre tres y cinco años de edad se queja del miedo a la oscuridad, apunta Xavier Méndez Carrillo, catedrático de Psicología de la Universidad de Murcia y autor del libro ‘El niño miedoso’ (Ediciones Pirámide, 2003).
Si no se toman medidas para que el niño supere el miedo a la oscuridad, puede convertirse en una fobia
Si bien se considera una etapa normal en el crecimiento, es importante tomar algunas medidas para que el niño lo supere y así pueda dormir y pasar las noches tranquilo.
En caso contrario, existe el riesgo de que el temor se convierta enuna fobia. El miedo irracional a la oscuridad a partir de ese momento tiene varios nombres, como nictofobia o escotofobia.
¿Qué se puede hacer para ayudar al niño a superar el miedo a la oscuridad? A continuación se ofrecen algunas ideas y consejos para lograrlo.
1. Juegos para vencer el miedo a la oscuridad
El juego ayuda al niño a superar su miedo a la oscuridad
La mejor manera de llegar a los niños es a través del juego. Se pueden plantear juegos clásicos que impliquen vendarse los ojos, como la gallinita ciega, ponerle la cola al burro, reventar una piñata, etc. Estas actividades permiten a los pequeños interactuar con el mundo sin utilizar la vista.
También se pueden hacer juegos en la semipenumbra, como sombras chinescas. Y en la penumbra se puedencontar cuentos o hacer juegos como reconocer objetos a través del tacto.

El juego es también la base de un programa para tratar el miedo a la oscuridad diseñado por la Universidad de Murcia y la Universidad Miguel Hernández de Elche. Este programa consiste en una serie de juegos en los que el niño se enfrenta a situaciones crecientes de oscuridad. Permite que, de manera gradual, comprenda que no hay ningún problema por estar sin luz.
2. Dejar encendida alguna luz tenuea, pero tiene que ser muy tenue. Lo recomendable es que casi no ilumine pero que sí deje algo de claridad en la habitación. Puede ser una lámpara o bien apliques que se colocan en la pared.
3. No encender la luz como solución

Dejar una luz tenue no implica que los adultos enciendan la luz principal de la habitación del niño cuando se ponga a llorar. Si el pequeño se despierta asustado en mitad de la noche y llora o llama a los mayores, hay que tranquilizarle sin encender las luces.
La luz encendida alimentará el problema, pues ratificará la idea de que la oscuridad da miedo y que, por el contrario, la luz lo quita.

El niño se serenará con la compañía del adulto y con sus palabras. Solo cuando esté calmado será momento de encender alguna lámpara.
4. Establecer rutinas relajantes
Las rutinas que contribuyen al buen dormir de los niños también ayudan a reducir los temores nocturnos
Las rutinas relajan al pequeño y contribuyen al buen dormir del niño, y también ayudan a reducir los temores nocturnos.
Si se transmite que ir a la cama y apagar la luz es parte de una cadena de acciones (que comienza con un baño y sigue con un biberón o un vaso de leche y un cuento), será mucho más fácil que concilie el sueño y evitará que sea asaltado por los temores.
Existen otros elementos que pueden formar parte de esas rutinas. Muchos niños se relajan y se sienten confiados si duermen con un peluche. Otro consejo es arropar al pequeño en la cama, darle un beso de buenas noches e, incluso, contarle lo que harán juntos al día siguiente.Los relatos también le dan tranquilidad.
5. Mostrar que la casa es segura
El niño suele identificar los lugares que le producen miedo. Tal vez crea que allí se oculta una persona, un animal o algún ser extraño (el habitual monstruo imaginario).
Entonces, hay que ir con él para comprobar que allí no hay nada. Los lugares más comunes que generan este efecto son el espacio debajo de la cama, el interior del armario y los huecos detrás de las puertas.
No conviene repasar estos espacios como si se tratara de una inspección. Es mejor encontrar cualquier otro pretexto: buscar algo que no se encuentra, hacer una limpieza, jugar al tesoro escondido… Esta actividad permite comprobar que no hay nadie. Y si utiliza un juego, el sitio quedará asociado con sensaciones positivas.nos de temor a la oscuridad, será importante evitar que vea películas y programas de televisión de miedo o que escuche historias que pudieran asustarlo.
Tampoco, por supuesto, habrá que burlarse de su temor o menospreciarlo. No conviene tampoco forzarle a hacer algo que no quiera en la oscuridad -por más que sea con el supuesto fin de vencer sus miedos-, ni amenazarlo con el posible castigo de encerrarlo a oscuras en su habitación.
Por el contrario, hay que felicitarle por sus gestos de valentía. Esta demostración de afecto le impulsará para superar su miedo a la oscuridad.

 

El miedo es una reacción de protección del organismo para huir de las situaciones que se entienden como peligrosas. Uno de los miedos más vividos y sufridos por los niños, principalmente entre los 3 y 8 años de edad, es el temor a la oscuridad. No se conocen las causas, pero todo puede estar relacionado al conocimiento propio del desarrollo infantil. El miedo a la oscuridad puede nacer después de que el niño haya escuchado algún cuento, visto una película u hojeado algún libro. Una imagen, una experiencia o simplemente la imaginación, puede despertar el miedo a la oscuridad en los niños.
Otro motivo que puede causar miedo a los niños es un cambio de casa. La nueva habitación puede despertar su imaginación hacia lo desconocido. El miedo a la oscuridad, normalmente, aparece a la hora de dormir. Cuando un niño pide a sus padres que no le apaguen la luz, puede estar queriendo alargar su día y también desear no tener miedo de estar en la oscuridad.

Por qué los niños tienen miedo a la oscuridad

Los niños suelen relacionar la oscuridad con la soledad y el desamparo. También, la poca visión hace volar la imaginación y sospechar que la oscuridad esconde a personas desconocidas o monstruos debajo de su cama, dentro de su armario o detrás de las cortinas de su habitación. Un simple ruido puede representar una nueva amenaza, que viene de algún fantasma o de otra criatura de su imaginación. En muchos casos, la oscuridad representa el fin del día, el término de las actividades y de los juegos. Cuando llega la oscuridad, los padres se van y ya no se puede leer ni jugar, ni hacer nada divertido. En ese caso, no se trata de miedo y sí de inquietud por lo que ya no puede hacer, por la impotencia.
Soluciones contra el miedo a la oscuridad de los niños
Cuando los padres identifican que el rechazo de su hijo está relacionado al fin de las actividades, porque lo que quiere es seguir jugando y estar con sus padres, no existe otro remedio que ser firmes. Es la hora de irse a la cama y despedirse con un beso. El niño acabará aprendiendo que sus excusas no funcionan y se dormirá.

En el caso de que los padres valoren que su hijo tiene miedo y está muy asustado, no se debe menospreciar la situación. En este caso, se debe hablar con el niño, demostrarle cariño y comprensión. Conviene prestarle un poco más de atención, contarle un cuento alegre y positivo o charlar sobre las experiencias del día. Le ayudará a distraerse hasta que concilie el sueño. Las pequeñas luces en los enchufes de las paredes o las lámparas de luz tenue son una buena solución para que el niño no esté en total oscuridad y suele dar buenos resultados. Otra alternativa es regalar al niño un muñeco o un peluche que le haga compañía o que necesite de su cuidado, pues le ayudará a sentirse más arropado. Para que el niño se sienta más seguro, no cierres las puertas de las habitaciones o deja alguna luz encendida como la de un pasillo, por ejemplo.
Jugar en la oscuridad para combatir el miedo de los niños

Algunos expertos en temas de sueño recomiendan jugar en la oscuridad durante el día, con las persianas de la habitación bajadas. De esta forma, se desmitifica la oscuridad como tal y el niño se familiariza con la ausencia de luz. Esta actividad permite al niño disfrutar con juegos como las sombras de los dedos en la pared, la búsqueda de cosas escondidas o las adivinanzas sobre lo que está tocando y no ve. Inventar secretos para acabar con los monstruos también ayuda al niño a dominar el miedo a la oscuridad.
Otra sugerencia sería tranquilizar al niño antes de que se vaya a la cama. Un cuento, una ducha, una canción o una música tranquila pueden ayudar a que se relaje.

A los niños les encanta el masaje también. Nada más favorable y relajante. Solamente en los casos más graves, cuando el miedo ya impide que el niño duerma las horas necesarias para su bienestar o cuando no funcionen ninguna de las alternativas mencionadas, es recomendable la ayuda y la orientación de un psicólogo.

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